Statement

Me atrae la experiencia sensorial que brinda el contacto del papel con la piel.


Hace tiempo comencé el hábito de coleccionar revistas y libros, especialmente ediciones de las décadas de 1950 a 1970, porque me recuerdan una herencia familiar. En sus páginas encuentro imágenes cargadas de tonos saturados y opacos que elijo como recurso para construir mi universo visual.



Recorto, aíslo, separo, descontextualizo, despego y vuelvo a unir. Juego con los símbolos y los significados. Imagino, genero montajes y creo escenas. El collage es mi lugar de resistencia, mi gesto de rebeldía, la síntesis de mis temores y deseos, y mi refugio.


Mi proceso creativo es sensitivo, sutil, frágil, intuitivo, lúdico, experimental, desordenado, no-lineal, evocativo. Con él emprendo la búsqueda de algo que perdimos: maravillosas formas de vida extinguida y paisajes internos que se revelan a través de un cristal nostálgico donde las acciones de recordar y crear se parecen.


En esos momentos, en los que me siento a mi mesa de trabajo a recortar papeles, la música me acompaña y algo sucede. Propicio un estado meditativo donde puedo procesar con especial claridad lo que percibo del entorno y de mi mundo interno. Algo así como pasar el corazón a través de un cristal transformador.


Mi punto de inicio es el papel y las prácticas experimentales del collage manual, sin embargo, también impulso sus derivas y mixturas hacia procedimientos digitales complementarios que dan origen a producciones fotográficas, en animación, video y ampliaciones para murales paste-up y piezas textiles.


Considero que mi práctica artística funciona como un canal para sublimar la sensibilidad que me caracteriza y conectar con estados superiores de conciencia, donde múltiples dimensiones fluyen de manera orgánica.




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