El nombre Eva. Un collage de significaciones: creación, religión, política, historia de la pintura. Lo femenino y la libertad se arremolinan en torno de esa primera mujer. En el reino de las imágenes todo, absolutamente todo, se puede recortar y superponer. Un espiral que engulle imágenes y las devuelve como flecos, costuras, parches. Recortar, cocer los restos y volverlos objetos bellos. ¡Y útiles! El paraíso perdido es reconfigurado ahora en colores, es vida recobrada en papeles y telas, lejos de las pantallas y más cerca de la piel. A diferencia de la superficie lumínica de las pantallas, el collage de Eva Semino tiene derecho y revés, se puede recorrer.
El nombre Eva, un ícono. Del mito a la pintura, de la pintura a la fotografía, de la fotografía al cine, del cine a la imagen en google, de google al collage. Icono y sombra. Muchas Evas de carne y hueso, Evas del ahora, viviendo, sintiendo, haciendo. Eva, Evita, Evas yacentes, Evas expulsadas, Evas con la serpiente, evas y más evas.
Cocer los restos y volverlos prendas para usar. Para Adanes y Evas, pero sobre todo para las serpientes y las manzanas. La tensión histórica entre la obra de arte autónoma y la mercancía corriente encuentra su salida en la obra de Eva por el camino del medio: “Eva Semino”, marca registrada.